MANOS CORTADAS

MANOS CORTADAS

Luis Zamora Calzada
24-04-2018

¿Es literal?, preguntó la conductora. Sí, les cortaría las manos, contesto el aludido, al referirse a su propuesta de sanción contra corruptos y delincuentes.

La aseveración causó intercambios de miradas en los presentes y muchos de quienes estaban enfrente de una pantalla de televisión, la pedagogía del miedo hacía presencia en el debate presidencial del 22 de abril, para supuestamente espantar a los probables destinatarios.

La violencia, la tortura en cualquiera de sus modalidades, los escenarios de escenas criminales, la exhibición como lenguaje del terror para apanicar a una sociedad, han sido utilizadas en tiempos salvajes y  en tierras sin leyes, métodos propios de grupos criminales para mostrar poderío a sus rivales o competidores.

Quién en su sano juicio no se impresiona al mirar al afectado de un accidente o a  la víctima de un ataque, sobre todo cuando hay sangre en el lugar, con el mismo efecto al mirar fotografías de personas fallecidas, de cabezas humanas desprendidas del tronco, tan comunes en diarios de notas rojas que aún se publican en el país, a ello se agregarían ahora las manos cortadas, seguramente con los datos de identificación del infractor, para escarmiento del resto de funcionarios de un gobierno que pretendan incurrir en corrupción o del delincuente común que trafica drogas, armas, asalte, asesine, entre otros, para causar miedo a todos, incluyendo al ciudadano vulnerable de ser víctima.

Ese México que se pensaba superado, tendría su regreso a la legislación del país, claro, desde la postura del autor del planteamiento, quien muestra una ignorancia supina del marco legal constitucional y de los derechos humanos garantizados en la legislación actual.

La sociedad no puede omitir el contenido de artículos constitucionales para entender la incongruencia e ilegalidad de la propuesta, a manera de ejemplo en nuestro país nadie puede ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho.

En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía, y aún por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata, tal y como lo establece el artículo 14 de nuestra Carta Magna.

La pena de manos cortadas tendría que provenir de una iniciativa presidencial, enviada a la cámara de diputados para su aprobación y posteriormente a la de senadores, instancias legislativas que en su conjunto integran el congreso de la unión, posteriormente pasaría a la aprobación de las legislaciones locales de los estados de la república, procedimiento por demás complicado, constituyéndose la propuesta en una ocurrencia que muestra falta de respeto a los ciudadanos con nociones al respecto.

De manera concatenada, el ocurrente autor ha dado una mala imagen del país en el exterior, situación ya no controlable, sobre todo cuando ocurre en un debate de aspirantes a la presidencia de la república.

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