PATRIMONIO: LENGUAS ORIGINARIAS

PATRIMONIO: LENGUAS ORIGINARIAS

Gerardo Edmundo Viloria Varela
Ejercicio del Poder
26-02-2018

En Bangladesh, la mañana del 21 de febrero de 1952, jóvenes estudiantes de la Universidad de Dhaka, se manifestaron buscando el reconocimiento del bengalí como lengua oficial de Pakistán, en donde el urdú (lengua de la minoría gobernante) había sido establecido como única lengua nacional.

Aseguraban que esta medida restringía el acceso a la educación y a los cargos públicos de quienes tenían como lengua materna el bengalí.

El movimiento fue reprimido por la policía y el ejército pakistaní, asesinando a varios estudiantes.

En memoria de ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 21 de febrero, como el Día Internacional de la Lengua Materna.

El pasado miércoles se conmemoró –a nivel mundial- esa fecha.

Lo expuesto, suscita las siguientes reflexiones:

Desde tiempo inmemorial, el espíritu de la palabra une al hombre y convertido en lenguaje, crea civilizaciones y fortalece la cultura humana.

Las ideas, sentimientos, valores, saberes, incluso, las aspiraciones en torno a un mundo mejor, se presentan siempre ante nosotros en una lengua precisa, con determinados vocablos.

Luego entonces, el ser humano es él y su habla.

Respecto a México, sustentado en sus pueblos originarios, es una nación pluriétinica, pluricultural y plurilingüe.

A pesar que muchas lenguas vernáculas se han convertido en silencio – hoy en día- nuestra riqueza etnolingüística se muestra en sus 68 idiomas originarios con sus 364 variantes lingüísticas, a través de un poco más de 7 millones de hablantes nacionales de lenguas indígenas.

Este patrimonio cultural, es reconocido en nuestra Carta Magna y, la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas, brinda la jerarquía de lenguas nacionales, con la misma validez que el español.

Además, al promover que las lenguas indígenas tengan presencia en la educación, salud, justicia, así como en todos los ámbitos de la vida pública y privada, se otorga el elemento propio de igualdad.

Sin él, los principios de libertad y fraternidad, no serían complemento sustancial para el desarrollo y convivencia social.

No obstante, lo anterior, y haber erigido instituciones para hacer efectivos los derechos de todos los mexicanos, debemos señalar que -aún en este siglo XXI- la injuria, discriminación, exclusión y explotación se manifiestan hacia nuestros connacionales hablantes de lenguas indígenas nacionales, olvidando que en conjunto edificamos el destino de nuestra nación.

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