VIOLENCIA, PROCESO ELECTORAL

VIOLENCIA, PROCESO ELECTORAL

Gerardo Edmundo Viloria Varela
Ejercicio del Poder
5-01-2018

En el actual proceso electoral, el fantasma de la violencia ya mostró su presencia.

Esto sucedió el pasado viernes 15, cuando perredistas y morenistas se enfrentaron en el Jardín Hidalgo en la delegación Coyoacán de la CDMX.

Sillas, botellas, bancos, piedras, sirvieron de proyectiles para agredir a integrantes del bando contrario; nada interesaba más que demostrar quién era el más fuerte.

El motivo: exaltación de los ánimos en la utilización del espacio público para hacer actos proselitistas.

Esta incipiente muestra de violencia habrá que tomarla cautamente ya que las elecciones del año próximo serán las más grandes, complejas y caras de la historia de México.

En total se contenderá por 3,406 puestos: 629 federales y 2,777 cargos locales.

Se elegirá Presidente de la República, ocho gobernadores, 1 jefe de gobierno, 500 diputados federales, 128 senadores, 1,596 alcaldes en 24 estados, 16 alcaldías en la Ciudad de México, 160 concejales en CDMX, 24 juntas municipales en Campeche y 972 diputados locales en 27 entidades federativas.

En este escenario, con ópticas y posiciones tan diametralmente opuestas, con factores políticos, sociales y económicos complejos, con variados intereses que estarán presentes, se puede anticipar que la participación será enconada e intensa.

En las redes sociales que serán claves en los comicios del próximo año, donde el 60% de los ciudadanos que votarán conseguirán ser persuadidos por estas plataformas; la guerra sucia ya empezó.

El historiador y periodista LORENZO MEYER, ha comentado que hay agencias en el país que pagan 15 mil pesos a millennals para diseñar contenidos que parecen reales, pero no lo son, lo que generará problemas de credibilidad a los candidatos.

Adicionalmente, el Rector de la UNAM, ENRIQUE GRAUE, ha referido: “Algunas encuestas nos colocan en el último lugar de la confianza democrática en Latinoamérica, pues sólo 26 por ciento considera que las elecciones son limpias y tres de cada cuatro mexicanos desconfían de los resultados”.

Ahora bien, más allá de los candidatos, encuestas, dimes y diretes, preferencias electorales, medios de comunicación que han ampliado su libertad, guerra sucia, impugnaciones que se prevén; el crimen organizado ofrece una nueva simbología.

En este contexto, la violencia que se ha vuelto parte de la vida cotidiana y que podría ser desatada contra los candidatos, sobre todo, a nivel regional, lograría convertirse en alarmante.

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