FIDEL, ¡PARTIÓ!

FIDEL, ¡PARTIÓ!

Gerardo Edmundo Viloria Varela
Ejercicio del Poder
2-12-2016

El líder histórico de la revolución cubana, FIDEL CASTRO RUZ, ha partido.

RAÚL CASTRO, su hermano, presidente de Cuba, en un mensaje televisivo, señaló: “Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo que hoy, 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche falleció el comandante en jefe de la revolución cubana FIDEL CASTRO RUZ”.

Sin duda, su hora suprema cierra 60 años de historia, desde su desembarcó en Cuba con un grupo de rebeldes arribados desde México en 1956 para impulsar la guerrilla que derrocó a FULGENCIO BATISTA, en la madrugada del 1 de enero de 1959, hasta la fecha final de su existencia fue una de las principales figuras del siglo XX.Con la imagen de un auténtico líder revolucionario, envuelto en la bandera de JOSÉ MARTÍ, se convirtió en un ídolo popular que encarnaba los valores de la justicia social en una nación empobrecida por la dictadura.

Los intelectuales de todo el mundo, con JEAN PAUL SARTRE y SIMONE DE BEAUVOIR a la cabeza, al igual que los estudiantes de aquel entonces, abrazamos su victoria.

Tras 650 intentos frustrados de atentados, incluidos planes de la CIA con batidos de chocolate con cianuro y trajes de bucear rociados con bacterias asesinas, su presencia se transformó en leyenda revolucionaria y, para los más desposeídos e izquierda militante, en azote del imperialismo yanqui.

Una grave enfermedad intestinal lo obligó a apartarse del poder en el verano de 2006, después de 47 años de mando absoluto en Cuba.

No obstante ello, ni siquiera en el ocaso de su existencia, su influencia terminó en la isla, a la cual, el abogado CASTRO concebía como una pieza de ajedrez en el gran lance de la revolución universal.

Esto lo erigió como protagonista de todos los grandes acontecimientos de su país y de no pocos hechos con repercusión internacional, donde guerrillas y movimientos insurgentes en África y América Latina, contaron con su apoyo.

Su fallecimiento produce una enorme sacudida emocional en Cuba y EU, tanto para sus partidarios como para sus detractores, por el peso abrumador que ha tenido su figura en la vida cubana durante múltiples generaciones.

La línea roja ya no existe. Políticamente, es el símbolo del fin de una era. Por tanto, con la inicial reforma aperturista quepa esperar pronto cambios sustanciales y con ello, giro en el sistema cubano.

Sin embargo, la frase mítica perdurará: “¡Hasta la victoria siempre!”

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