FEMINICIDIOS

FEMINICIDIOS

Gerardo Edmundo Viloria Varela
Ejercicio del Poder
25-10-2016

Las múltiples y diversas escenas de asesinatos de mujeres en nuestro país, tatúan la memoria colectiva de la sociedad mexicana.El tema de los feminicidios cometidos en Ciudad Juárez, Chihuahua, desde enero de 1993, es el más conocido a nivel internacional; sin embargo, la incidencia de asesinatos de mujeres mexiquenses es superior y, también, ha tomado carta de naturalización mundial.

Cabe señalar que a pesar que el gobierno del Estado México, desde el entonces gobernador ENRIQUE PEÑA NIETO, ha enviado al Congreso local una serie de iniciativas en materia de equidad de género, reformas que incluyen modificaciones y adiciones al Código Penal, al Código de Procedimientos Penales, a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y a la Ley Orgánica del Poder Judicial del Estado de México, y que a partir de 2012 la violación y el feminicidio en el Estado de México está tipificado con la pena máxima de prisión vitalicia, los asesinatos de mujeres continúan en rango alto.

Vale referir que en noviembre de 2015, la Juez Segundo de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal, PAULA MARÍA GARCÍA VILLEGAS SÁNCHEZ CORDERO, ordenó a las autoridades del Estado de México pedir disculpas por feminicidios y reparar el daño por retardo injustificado de más de cuatro años en la implementación de Alerta Violencia de Género.

Sin duda, tal omisión puede calificarse como aberrante, muestra la incapacidad o desapego de la autoridad correspondiente para enfrentar la problemática.

Ahora bien, si es verdad que comprender la violencia que se ejerce contra las mujeres ha implicado décadas de discusiones y reflexiones pues, más allá de las cifras y las visiones simplistas, constituye una problemática que posee un importante trasfondo social, político y económico; visibilizar esta violencia de manera de poder prevenirla, sancionarla y erradicarla ha sido aún más difícil.

No obstante ello, es forzoso señalar que nuestro país está edificado de instituciones para erigir el dominio de la ley.

Sin embargo, más allá de las normas jurídicas se localizan muchas de nuestras autoridades y de nuestros políticos, cuyas disputas, intereses y apegos son la explicación para evitar su aplicación, así como para resolver y/o castigar a los responsables.

“No hacer nada también es corrupción”, señaló en 2008, el empresario ALEJANDRO MARTI, cuando solicitó al Presidente y responsables de atender la inseguridad: “si no pueden renuncien”.

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