MÉXICO, ENSANGRENTADO

MÉXICO, ENSANGRENTADO

Gerardo Edmundo Viloria Varela
En Voz Alta
25-04-2011

El domingo pasado, en Michoacán, un convoy de policías federales fue emboscado por gatilleros que utilizaron armas de grueso calibre; se reportaron cinco heridos.

A ello se suman cinco personas que fueron asesinadas en distintas partes de la zona norte del estado de Sinaloa, con lo cual aumentan nueve homicidios ocurridos en menos de 20 horas.

Un mando policiaco de Nayarit, acompañado de su familia sufrió un atentado; en Tampico, Tamaulipas, personas armadas atacaron agencias automotrices y arrojaron granadas contra locales de un centro comercial; en Acapulco, Guerrero, cinco mujeres, una de ellas menor de edad, murieron degolladas; en Nogales, Sonora fueron localizados dos cuerpos en una narcofosa y, en el estado de Coahuila fue asesinado un empresario y ganadero socio relevante del grupo Lala.

En todo el noreste de México, las cifra de violencia es impresionante. Las balaceras, granadazos, ejecuciones, y persecuciones en plena ciudad entre policías, militares, supuestos delincuentes y personas ajenas, así como desapariciones, matanzas colectivas y fosas comunes, se han convertido en parte de la vida.

Así, varias entidades del país están tomadas y vejadas por el narco. El país está ensangrentado por donde se mire. Y, a pesar de ello, no se sabe cuántos más habrán de morir para que esto termine.

En cuanto a la fecha, hace apenas unos días el secretario de Seguridad Pública, GENARO GARCÍA LUNA, declaró que tendrían que pasar siete años para ver una disminución en los índices de violencia, pues la experiencia internacional de estrategias aplicadas encaminadas a terminar con el crimen organizado, así lo demuestran.

Luego entonces, estas declaraciones nos revelan que no es verdad que se está “ganando la guerra” contra la delincuencia, como lo ha afirmado más de una ocasión el presidente FELIPE CALDERON.

La desvergüenza y actitud genocida pasiva del actual gobierno está a flor de piel, ya que cuando dio inicio a ésta guerra no solicitó autorización del Congreso y mucho menos de pueblo, y hoy, sin el menor empacho nos advierten de habremos de tener por lo menos siete años más de violencia criminal.

Parece ser que a FELIPE CALDERON se le olvidó cuando juramento de “mirar por el bien y la prosperidad de la Nación”; la sociedad está harta de los crímenes (más de 35 mil muertos, 10 por ciento civiles y 900 niños) y, frente a ello: magros resultados, corrupción e impunidad; pero al parecer en el gobierno federal existe poca sensibilidad y talento.

Los límites hacen pensar, por lo que surge la pregunta: ¿Cuánto más podrá resistir el tejido social frente a esta situación que impera a lo largo y ancho de nuestro país?

¿Usted qué opina?

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