VALORAR EL AGUA

EJERCICIO DEL PODER
GERARDO EDMUNDO VILORIA VARELA

Por reparaciones mayores al Sistema Hídrico Cutzamala, el cual requería mantenimiento para abastecer a la Ciudad de México y su Zona Metropolitana, el pasado fin de semana, habitantes de 13 alcaldías de la CDMX, así como de varios municipios mexiquenses, padecieron de escases de agua.

A fin de colocar un sistema de interconexión y generar un megaducto para cuando se necesiten hacer reparaciones ya no existan cortes del vital líquido, por tres días se cerraron sus compuertas.

Por fortuna, este desabasto fue alertado con toda anticipación. En esta que ha sido la más severa restauración se tomaron las medidas necesarias para enfrentarla.

La población almacenó y salvaguardo agua. El gobierno de la CDMX, brindó gratuitamente en tanques de almacenamiento y pipas, suministro a los habitantes de las 13 alcaldías, privilegiando a hospitales.

Para abastecer a los capitalinos del vital líquido, el jefe de Gobierno, JOSÉ RAMÓN AMIEVA, expuso que durante los primeros dos días del corte las pipas llevaron a cabo tres mil viajes, aunque hubo capacidad de cuatro mil por día.

No obstante, estimó que el punto crítico del desabasto, será durante las primeras horas de este día lunes 5 de noviembre, pero continuará el operativo hasta el día 7.

“Nosotros esperamos que el punto más álgido es en el momento que se concluyen los trabajos de reparación, en lo que se llenan estos tanques de grandes dimensiones para generar la presión normal del agua y es cuando muchos de los que salieron de la ciudad regresarán”, explicó.

Detalló que, en general, las llamadas a Locatel y al Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) han sido para solicitar información sobre la ubicación de los tinacos en espacios públicos y que son llenados de manera continua -con agua de calidad-, así como para el envío de pipas.

Sin duda, para quienes padecieron este megacorte, uno de los resultados tangibles que proyectó, ha sido el estimar el valor del agua.

Con sus contadas excepciones, se evitó el desperdicio. No hubo imágenes de personas lavando sus autos, pisos, ni regando sus jardines; se reutilizó el agua en la medida posible. A decir de muchos, el aseo personal fue relegado a segundo lugar.

Hubo un consumo responsable, ético y solidario del líquido vital.

Ojalá, el pasado escenario permita mejorar las capacidades del usuario al estar orientadas a los hábitos adecuados sobre la valoración del agua, tanto para la vida de las personas, animales y plantas.

También te puede interesar:

Esta entrada fue publicada en Columnas y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario