AMLO, ESTILO RETÓRICO

AMLO, ESTILO RETÓRICO

Gerardo Edmundo Viloria Varela
Ejercicio del Poder
23-09-2018

 

El hombre es su palabra, refirió el supremo orador, maestro JOSE MUÑOZ COTA.

En este sentido, podemos afirmar que el presidente electo ANDRES MANUEL LOPEZ, se fusiona con su propio estilo retórico.

A pesar de su ritmo lento, su dicción incompleta, en sus expresiones lingüísticas y corporales, ha mostrado el dominio de los símbolos e imágenes, convirtiéndose en un indiscutible comunicador político.

Perito de los efectos de sus palabras, el pasado 12 de febrero, declaró: “Mi lenguaje lapidario es útil y tiene justificación”.

Bajo este escenario, su habla pública ha permeado porque identifica y conoce lo que quieren escuchar sus seguidores.

Es verdad que AMLO, no habla inglés, refiere MIGUEL ANGEL MACIEL GONZÁLEZ, “pero si desayuna, come y cena con los hablantes adoloridos, de varias partes del país, cuyo dolor se ha producido al ser menospreciados”.

Así que, opinamos, sabe sobre el hartazgo de la población respecto a las declaraciones y acciones de los políticos reconocidos como corruptos, por lo que sus palabras canalizan el descontento social y las utiliza para desacreditar a quienes ocupan cargos de responsabilidad.

De esta forma, busca que sus mensajes evoquen sentimientos y despierten pasiones.

Además, se percata convenientemente, de la conexión que producen sus frases cortas y concluyentes.

Por ejemplo: “mafia de poder”, representa a los de hasta arriba, los intocables, los corruptos, los que cometen excesos y abusan del poder, los que tienen las manos sucias, los que oprimen a los pobres.

Al mismo tiempo, con ese enunciado busca personificar y defender con “valentía” los valores deseables como la “honestidad” y la “justicia”, amén de atraer “esperanza”.

En este contexto, acudiendo al imaginario político y social, sus pronunciamientos se han erigido en verdad declarada para sus adeptos.

Y, para quienes no lo son, los mismos originan controversia, logrando con ello, apoderarse de la agenda diaria.

Esto a pesar que sus mayores críticos cuestionan que toda su semántica no está sostenida por hechos y que esconde detrás de sus términos a un político igual que todos.

La coronación de LÓPEZ OBRADOR como un protector “antisistema”, apuntalaron su éxito como comunicador y dirigente y, de igual forma, ello le ha otorgado credibilidad como líder predestinado desprovisto de ambición personal.

En resumen, el lenguaje público de ANDRES MANUEL le ha permitido entramar una imagen de supremacía a través de la polarización.

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