MÉXICO CAMBIÓ

MÉXICO CAMBIÓ

Por: Gerardo Edmundo Viloria Varela
Ejercicio del Poder
2-7-2018

Con independencia que ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR resultó triunfador en la jornada electoral del día de ayer, México ya no es, ni será el mismo.

Es tiempo de reconocer, de manera subrayada que, en unos meses, la forma de hacer política en México cambió.

En el proceso para elegir a un nuevo titular del poder ejecutivo federal, así como a 18 mil 299 cargos de sufragio directo, los mexicanos sostuvimos una serie de pugnas, odios y resentimientos.

En la contienda se acentuaron el agravio, la confusión y el coraje; se recrudeció la exasperación y se remarcaron nuestras diferencias.

El rango de nuestros problemas se sofisticó y se enmarañó. Se enrareció el clima político. Emergió la polarización social.

Como si lo anterior fuera poco, tuvimos una nación herida por la violencia, la cual tocó la puerta al mundo de la política.

Se evidenció que vivimos en una pluralidad mal entendida que nos expuso y nos arriesga a ser varios Méxicos en lugar de uno solo.

Como nunca antes, hoy, hemos sido protagonistas de esta historia azarosa, accidentada y contradictoria en la que se tropiezan muchas certezas.

Ante un tejido social dañado, el momento actual precisa un profundo ejercicio de reflexión. El diálogo y la tolerancia nos exigen evaluar y analizar.

El desafío inmediato reside en dejar atrás las respuestas unilaterales.

El reto está en dar cauce positivo a esa amplia y diversa mezcla de intereses y ampliar el esfuerzo por desvanecer las incomprensiones.

Requerimos ser capaces de tender puentes y atar cabos sueltos para convertir las disonancias en acordes y las discrepancias en acuerdos.

No podemos apartarnos que, para un alto número de ciudadanos, el significado y la interpretación de este pasado 1 de julio, brindan visión de cambio y de futuro.

Tal enfoque trae nuevos riesgos, por lo que urgen nuevas modalidades de interacción.

Si bien es cierto que aún no existe un consciente espíritu de participación colectiva, sí impera en los mexicanos el interés por el país; la clara conciencia que ya no hay tiempo para errores.

Hoy en día, el nuevo marco de la política demanda eficiencia; exige respuestas urgentes a problemas apremiantes.

Bajo este escenario, en el ejercicio del poder político ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, en forma imperiosa- deberá empeñarse en darle rumbo promisorio a la amplia gama de expectativas del colectivo social.

Adicionalmente, frente a los nuevos equilibrios del poder, la sociedad requiere de un ciudadano más participativo, vigilante, que observe la ley, que funde en ella sus legítimas aspiraciones y ejerza responsablemente su libertad.

Finalmente, unidos construyamos un país verdaderamente democrático que valore la paz, el avance de la legalidad y la justicia.

En torno a ello, vale resaltar la postura del candidato presidencial JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA, quien aún antes de que el Instituto Nacional Electoral (INE) diera a conocer tendencias a través del PREP, salió al público, como demócrata, a reconocer su derrota.

En este contexto, como señalaron mis colegas: VERÓNICA MALO GUZMÁN y FERNANDA DIEZ-TORRES, MEADE fortaleció la institución de la democracia; en ningún momento impugnó los números, ni insinuó problema alguno.

De ningún modo repartió culpas, ni buscó pretextos, acató la decisión de un pueblo y la aplaudió al ser el primero de los perdedores en aceptar el resultado, llamó a sumar esfuerzos -ya no solo voluntades- en apoyo al próximo presidente de nuestra nación.

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