MEADE Y ANAYA: ENTRAMPADOS

MEADE Y ANAYA: ENTRAMPADOS

Gerardo Edmundo Viloria Varela
Ejercicio del Poder
5-03-2018

Dentro del presente proceso electoral donde se disputa el mandato más relevante: el Ejecutivo Federal, en estas últimas semanas, los mexicanos nos hemos visto empapados por una tormenta de oportunismo y pragmatismo.

Los candidatos a la presidencia de México, JOSÉ ANTONIO MEADE y RICARDO ANAYA se enfrascaron en una afluencia de acusaciones.

Ambos se encuentran en un abierto “fuego cruzado” por imputaciones de presuntos actos de corrupción por desvíos millonarios.

El primer golpe fue del PRI contra RICARDO ANAYA, quien es candidato de Por México al Frente, integrado por el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano.

En la coalición no se quedaron callados ante los señalamientos.

En nombre de la misma, el dirigente nacional del blanquiazul, DAMIAN ZEPEDA, señaló: “Siendo MEADE secretario de Desarrollo Social, se le pagaron a la Universidad Politécnica de Chiapas en 2015, 400 millones de pesos por diversos servicios, mismos que no fueron acreditados”.

Pues bien, esta guerra sucia de inculpaciones se libra en todos los escenarios políticos: candidato contra candidato; líder de partido contra líder de partido; y también, en el Congreso de la Unión.

El pasado martes 27 de febrero, el pleno de la Cámara de Diputados fue escenario de la primera batalla del 2018 entre diputados del PRI contra legisladores del PAN, PRD y MC, por tratar de librar a sus candidatos presidenciales, JOSÉ ANTONIO MEADE y RICARDO ANAYA, respectivamente, de supuestos actos de corrupción.

Pero, como si lo anterior no bastara, todos los servicios periodísticos, radiofónicos, televisivos, internet y redes sociales, han sido la arena propicia para intercambiar acusaciones, explicaciones, contrarréplicas y burlas.

Ahora bien, al no utilizar los canales legales para dirimirlas y, servirse de las instituciones como ariete, originan desconfianza y recelo; generan coraje, confusión, mayor descrédito y hartazgo de la política y los políticos, ya que la ciudadanía considera que todo ello forma parte de una guerra sucia por el poder.

Ante estas artimañas, ANAYA y MEADE, junto con sus coaliciones, están entrampados no sólo en la disputa por el segundo lugar rumbo a la presidencia del país, sino también en sus propias historias de vida, salpicadas con presuntos actos de corrupción o complicidad que surgen conforme avanza el proceso electoral.

En esta trama en que se encuentran PAN y PRI, se puede señalar –hasta hoy- que el único favorecido podría ser AMLO.

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